El Señor Crepúsculo

Algo no encaja en el entorno de este escenario, miro alrededor y todo esta perfectamente en su sitio, pero queda esa sensación de que algo falta o que no esta en su lugar, quisiera poner mis manos sobre este asunto, si tan solo supiese de que se trata… Espera, que contesto el teléfono…

Últimamente hemos estado en boca de todo el mundo, de una manera o de otra, tengan razón o no, así que comprenderás el que diga poco o nada no es ninguna novedad, es solo que contrario a lo que andan diciendo de mí por ahí, no cayo ni me escondo, solo piso con cuidado. Hay minas quiebrapatas y agujeros a donde sea que vayas, estos tramposos se esconden debajo de las hojas secas producto de la calvicie otoñal, esperan para atraparte y convertirte en postre de nata para después de la cena. Hombre precavido vale por dos, predicaba mi abuela.

Ahora que el otoño empieza a asomarse por las mañanas para acompañarte en las tardes, no hay forma de evitarle,
además suele pasarse de puntual y llega antes de lo previsto. El Señor Crepúsculo se ha convertido en mi único aliado al permitirme un momento de soledad contigo. Vamos, tomare mi abrigo y mi bufanda y daremos un paseo corto por el barrio porque me apetece contarte algo por el camino. Solo recuerda lo que te dije y dile a tus pasos que no vayan mas rápido que tu.

Cada ciudad tiene su propio corazón, esta en cada calle, detrás de las puertas de maderas gruesas y cerraduras de hierro sobre las cuales se van enumerando cada casa y edificio al azar como si fuesen mini-cosmos fortificados, donde las luces de cada salón hacen de estrellas alumbrando escenarios ajenos, allí arriba alguien desde una ventana sonríe salvación mientras el transeúnte de al frente refleja en si el dolor que produce el ver las cosas desde abajo. En algunas puertas se percibe unidad, hasta se llega a creer en ella al pasar por allí y oler la buena comida que se están preparando adentro, mientras hay otras en las cuales gobierna la división y el silencio es tan denso que para pasar por el lado necesitas llevar un machete, ay no mires detrás de la reja! que el loco y el cuerdo que van atados de la mano podrían cortarte la mirada con esas botellas de vino que duran por noches enteras. Como un fallo arquitectónico del destino, tu ventana y mi puerta no encajarían en la misma pared de fachada, lo comentan los albañiles expertos en el tema mientras van haciendo juicio a lo que ven impreso en los planos. Solo podemos coincidir mirando hacia afuera, desde nuestros cajones, compartiendo la mirada hacia la calle de al frente, donde alguna vez hubo un jardín, a lo mejor en otro tiempo, en otra dimensión. Te regalare una rosa blanca, y entiende que aunque no queden ya, la mía será dibujada en papel para que le des vida y colores con tu primavera porque se que ira muy bien en la ventana de tu cocina.

Disculpa si te doy mucho la tabarra al contarte estos fragmentos inconclusos e incoherentes, solo se que muchas de estas canicas que te muestro son de verdad. Pero ahora que lo pienso no se porque te cuento todas estas cosas si al final ni siquiera se si eres real; se que he estado compartiendo estas tonterías a lo largo de la noche pero no veo a quien hablo. Lo siento si te ofendo por cuestionar tu presencia, es que a veces dudo de todo un poco. Se que se te da muy bien el escuchar y pueda que aguantes lo suficiente para salvar cada palabra que te digo en caso de que yo desaparezca o que el cielo caiga muerto y me trague con el. Así que no permitas que olvide las cosas que te cuento, ni tampoco permitas que me olvide de ti.

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