Un Diario Sin Noticias
Ya lo decían en los titulares de las paredes y lo ponía el reloj que marcaba las 9:21am. Envuelto en el edredón, me di media vuelta como es costumbre cuando me molestan los riñones de tanto estar acostado, solo para seguir en la cama y a pesar de la dolencia, pensar en la mejor manera de dar aviso de mi ausencia a los de la oficina. Desde la adolescencia sufro de un mal, (no, no es el de los riñones) es el de ver pasar los días libres sin hacer nada. Hoy no trabajo, así que... ¿en que me ocupo? En teoría no es tan difícil ocuparse si sabes que hay un mundo de cosas sucediendo, pasa de todo a cada minuto y el mundo en general pasa de todo. Es tan vulgar nuestra indiferencia hacia lo que no se acerca a nuestra realidad o conveniencia, que nos hemos convertido en verdaderos apáticos de la vida misma y lo que es peor, extraños dentro de nuestro propio espacio, en el cual ambulamos sin hacernos preguntas. Dándole vueltas al salón arrastrando el pijama y mintiéndole a una maquina sobre mi ca...