Posts

Showing posts from September, 2007

Sin Alba No Hay Fido

En estas navidades… no, no, esto no iba así, espera… Ah si, ahí va: en este Septiembre, que ya se esta poniendo frío y cuyo final también rima con Diciembre (por eso la confusión), me esta costando aceptar que otro año se ha ido al ruedo, empezado por las hojas del calendario que cada vez son menos y porque para disimularlo, he contado el tiempo por patas, cuernos y toros. Si cada pata fuese un mes y sabiendo que cada toro tiene solo cuatro patas y dos cachos (los que le ponga la vaca no cuentan), han pasado trece toros y un cachito desde la ultima vez que nos vimos. No quería ser vil y decir que han sido cincuentaitres meses, pero al final el trece, aunque no sea mi numero favorito, presenta las cosas con mas gracia. Admito que los cachitos ya no me causan tanta risa como antes. Solo interrumpía tu rutina en la corona laboral para torturarte dulcemente y decirte que oficialmente hoy eres un año más sabia de lo que lo eras ayer. Por lo menos eso dicen los notarios en sus actas y los an...

El Viento Y El Meme

Ocho razones por la cuales al igual que Lucinda, yo también envidio al viento susurra en su oído aúlla en su invierno congela sus dedos quiebra sus labios esparce su olor se pasea por su piel nunca le ve siempre esta ahí

Cuando El Mundo Se Llamaba Catherine

Hubiese deseado haber terminado esta historia en inglés, pero llevaba días sin avanzar, así que he decidido escribirla de nuevo para satisfacer a mi pequeño pero fiel público. Se celebraban las fiestas de navidad y yo andaba con mis amigos del vecindario en un plan criminal. Cada noche mientras los abuelos y la interminable cadena de gente mayor generada a partir de ellos se congregaban para rezar la novena y cantar villancicos, nosotros íbamos de casa en casa, tirando petardos silbantes debajo de cada puerta. Salíamos corriendo y desde la esquina veíamos con malicia las caras de susto y los rostros de enfado de nuestras víctimas. Ahora seguíamos con la puerta 21, era la segunda puerta a mano izquierda de mi casa. Demasiado cerca como para que no me viese la abuela por la ventana, así que tuvimos que arrastrarnos hasta que quedamos justo en posición de lanzamiento. Estaba teniendo dificultades tratando de insertar el maldito petardo cuando de la nada me encontré con la puerta abierta y...